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Indefensión aprendida

Si estamos pasando por una difícil situación y hacemos todos los intentos del mundo para encontrar una solución, pero no la encontramos, y si el medio en el que nos desenvolvemos es un medio invalidante que en lugar de apoyarnos no nos valora y más bien trata de hundirnos, podemos experimentar “indefensión aprendida”

Cuando tenemos baja autoestima y estamos tratando de lograr algo, y no lo logramos, sea porque es muy difícil y hay que intentarlo de nuevo, o porque los resultados que esperamos no dependen solamente de nosotros sino de otros, podemos llegar a sentir que no podremos conseguirlo. Hagamos lo que hagamos. Nos damos por vencidos porque desarrollamos la creencia de que no podemos. Eso es indefensión aprendida.

Puede darse con mayor facilidad cuando uno percibe en los demás su desconfianza en nuestra capacidad. Cuando tenemos baja autoestima dependemos mucho de lo que digan y piensen los demás.

La indefensión aprendida es un ancla que nos limita. La buena noticia es que puede revertirse. Podemos cambiar la conducta que aprendimos cambiando nuestras creencias.

Cómo cambiar nuestras creencias cuando son tan fuertes?

Controlando el pensamiento. Nosotros somos los que controlamos el pensamiento. No es el pensamiento el que nos controla. Podemos escoger si pensamos el pensamiento que surge.

Algo muy importante es que el cerebro no entiende si lo que pensamos es solo pensamiento, si lo que sentimos es solo sentimiento. El cerebro los procesa como verdades y convierte esas verdades en la realidad.

Para poder aprender a controlar el pensamiento es preciso aprender a vivir en el presente. Nosotros no vivimos en el presente. Nos pasamos viajando del pasado al futuro y mientras tanto vamos viviendo la vida sin darnos cuenta. Entonces, tenemos que aprender a darnos cuenta, saber dónde estamos, qué pensamos, qué sentimos. Y es ahí en donde podemos decir: no quiero pensar esto. Voy a pensar otra cosa.

Nosotros construimos el futuro con el presente y somos responsables de la vida que tenemos. El miedo no es una ayuda. Y el miedo podemos vencerlo sintiéndonos valientes. El cerebro interpretará esa decisión de sentirnos valientes y creerá que en realidad lo somos. Y lo seremos. Así de simple.

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