El hombre que entró a robar pero se quedó dormido


Hace unos días en un canal de tv de Costa Rica hicieron un reporte de una mujer que se levantó como de costumbre por la mañana para hacer el desayuno y luego ir a su trabajo, que se encontró en un sillón de su sala a un hombre dormido.
Este hombre forzó una de las ventanas de la casa y entró con la intención de robar, pero se quedó dormido en apariencia. Cuando lo encontraron, tenía a su lado una computadora portátil del marido de la mujer.
Llamaron a la policia y la policía llamó una ambulancia porque el hombre en cuestión estaba inconsciente.
La periodista presentó la noticia un poco divertida y perpleja ante ese hecho de una persona que iba a robar pero se quedó a dormir.
Cuando la ambulancia llegó a la casa, intentaron despertarlo pero seguía inconsciente, por lo que lo llevaron al hospital. La policía entonces preguntó si iban a levantar cargos y todos en la casa dijeron que no…
Por qué habrá sucedido esto tan extraño?
Si me pongo a analizar la escuálida figura del individuo podría deducir que esa persona tenía hambre. Acaso entró a robar precisamente por eso, porque tenía hambre, porque buscó trabajo que no encontró, porque nadie se solidarizó con él.
Desmayarse fue lo mejor que le sucedió porque caso contrario, hubiera ido a parar a la cárcel. Y me pongo a pensar. Siempre me pongo a pensar cuando suceden cosas así, en todos los ladrones de verdad que andan por la vida, toda esa manada de criminales y ladrones que andan impunes porque les sobra el dinero, porque se amparan en apellidos y porque tienen todo a su favor.
Frente a un ladrón como nuestro protagonista frustrado, que si hubiera ido a la cárcel por el robo de la computadora, le habrían dado un buen tiempo en una celda, frente a este hombre y otros como él, hay verdaderos criminales vestidos con ropa de marca, que andan en carros lujosos, que precisamente son los que mueven el dinero, fabrican el dinero, hacen con el dinero lo que les da la gana. Son los banqueros internacionales. Los que hacen bailar al mundo a su compás. Todos sabemos quiénes son, sus apellidos: Rockefeller, Rothschild, Morgan, Warburg, los han ligado a ritos satánicos, a orgías, a robo de niños…
Ellos están en la sombra, moviendo los hilos del mundo. Orquestando guerras cuando tienen necesidades económicas, poniendo a las naciones una contra otra, creando división, y todo bajo la consigna del mundo globalizado.
Ellos son los que financian por debajo las grandes migraciones con el propósito siniestro de dividir y mezclar, para que se pierda la fuerza, para que se diluya la opinión.
Volviendo a nuestro hombre y su robo frustrado, habrá pensado alguien más en él? Habrá alguien pensado en buscarlo en el hospital a donde lo llevaron para darle algo? Un apoyo. Una mano. Un poco de compañía?
Qué hacer con todas esas personas que, como él, tienen que robar para comer, duermen en las calles, viven en las calles, porque son el residuo creado por la sociedad?

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