Manifiesto de libertad


Envejezco y desde el momento en que se sustituyó al oro por el hierro en nuestro ADN, envejecer se convirtió en algo natural. Envejece nuestro cuerpo porque las células se oxidan y se deterioran y es muy difícil que se renueven rápido. Algunas lo hacen lentamente, y otras, sencillamente, dejan de hacerlo. Pero nada más.

No envejece la mente. No envejecen las emociones. No envejecen los sueños. No envejece la vida porque todavía hay energía.

Envejezco y el infierno son los otros

Estoy envejeciendo y comprendo que todo es así, y llego a la conclusión de que lo malo de envejecer son los otros. Para mí, ahora que estoy envejeciendo, el infierno son los otros, como dijo Sartre.

Son los otros y el apego a los estereotipos, los mitos y los prejuicios.

A ver si me explico: nadie envejece igual a otro. Ni a la misma velocidad. Ni al mismo ritmo. Ni en las mismas áreas. El envejecimiento es una etiqueta social que simboliza que uno va quedando fuera de juego. Y no es justo. Por qué? Pues porque si bien algunos pudieron hacer todo lo que tenían que hacer, otros, y es mi caso, no pudimos por muchas razones. Entonces arrastramos tareas y crisis de etapas de desarrollo anteriores y sabemos que tenemos que superarlas para no caer en la desesperanza. Como dice Erikson.

Es desagradable vivir bajo el peso de una etiqueta. Sentir como que estás rompiendo una regla porque no te comportás como se espera que te comportés.

Yo siento que envejecer es un proceso físico y que la vida sigue y tenés derecho de vivirla como mejor se te pegue la gana.

No es necesario, no es una norma, dejar atrás lo que sos para ser como dicta la etiqueta.

Vivir sin etiquetas

Ahora que pude encontrar a mi doble, mi vida cambió montones. Soy feliz. Soy consciente. Estoy despierta. Vivo el presente. Pero todavía me afecta subir a un autobús y sentir la incomodidad de la gente si el bus va lleno, porque la obligación es darme campo porque soy vieja. No! Yo no estoy pidiendo nada. Lo único que pido es que me dejen vivir a mi aire, sin sentir que soy frágil, como un vidrio que ya se va a quebrar. Si eso no es discriminación y cierta forma de violencia, qué es?

Yo quiero vivir, y vivo, como me da la gana. Sin meterme en la iglesia, corriendo 10 km diarios, soñando con hacer realidad mis proyectos de trabajo. Seguir trabajando aunque el tiempo pase. Hacer la película que tengo pendiente. Montar la obra de teatro que espera. Vivir como un ser humano pleno, no como ejemplar ya vencido.

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